La gran decepción de la Infanta Elena con Victoria Federica

A la infanta Elena le ha quedado una gran pena al no poder haberle inculcado a Victoria Federica, su gran pasión

La Infanta Elena se encuentra en plenas vacaciones estivales junto a su hermana Cristina, y junto a Iñaki Urdangarin, su cuñado, en Bidart. La hija del rey emérito Don Juan Carlos siempre se ha llevado muy bien con sus hijos, es más, en alguna que otra ocasión ha tenido que ser complice de algunas de famosas correrías de Felipe Juan Froilán, para poder defenderlo ante su hermano, el rey Felipe VI.

Siempre que ha podido, ha compartido con ellos momentos de tiempo libre y de aficiones en común. Como por ejemplo su pasión por el mar y la vela, los toros, las fiestas nacionales, y también la hípica.

En el caso de las dos primera aficiones de la infanta Elena, sus hijos si que comparten el gusto de la hija mayor de los eméritos, por este deporte acuático, y también por una buena corrida de toros. No en vano, hemos tenido ocasión de ver a Victoria Federica en la plaza de toros, disfrutando de esta fiesta nacional. Pero en el caso de la tercera, la hermana de Cristina ha pinchado en hueso.

La gran afición de la Infanta Elena por la hípica que no ha conseguido inculcar a sus hijos, Froilán y Victoria Federica

Su pasión por la hípica y por los caballos en general, no ha sido heredada por ninguno de sus hijos, quienes prefieren ver que practicar cualquier deporte. De todos es sabido el interés de la Infanta Elena por todo lo que tenia que ver con la hípica y los caballos. Lleva toda una vida practicando equitación y aún sigue haciéndolo en las caballerizas del Palacio de la Zarzuela.

Elena trató que su hija heredara su gran pasión pero todo fue en vano. Victoria Federica acudía, cuando era una niña, a clases de equitación, pero al ir creciendo fue perdiendo todo el interés. De esta época aún conserva a su caballo Dibelunga, la polémica yegua que según aseguran, fue comprada y mantenida con fondos irregulares.